LA MENTIRA DE LA MENTIRA
Siempre ando d entrecasa
con la misma ropa x diez días,
( o menos; o mas)
con las crocs blancas percudidas
x el ungüento interminable del barrial;
x comodidad, es fácil d pensar,
pero no es así, penosamente para mi.
Me obliga mi estipendio d miseria
y éste corazón fundido q me impide trabajar.
Primero la comida d mis perros,
d lo q qeda, harina, azúcar y yerba,
cada trimestre la garrafa para la cocina,
y un jabón seiseme para higiene personal.
Y cuando debo salir y mostrarme
uso mi único par sano d calzado,
una d las dos remeras o camisas
y uno d los dos pantalones yoguins
q aún me qedan para parecer 'integrado';
lo mismo q hacen los enamorados,
el ama d casa y la 'pantallera' del día,
el repartidor d leche y el empresario;
el basurero y los yiros d la ciudad;
unos x decoro, otros x vanidad.
¿Y qé es todo ésto sino una mentira?,
algo q 'odia' en noventa porciento d la gente
según las mediáticas encuestas
en el eterno retorno d preguntas repetidas:
"¿importa el tamaño?, ¿como fue tu primera vez?
¿qé es lo q no soportas d los demás?";
o los pedorristas deportivos,
"hiciste el gol, ¡¿estás contento?!;
erraste el penal ¿cómo te sentís?".
Mi medio siglo d radioescucha
soportando siempre la misma 'originalidad'
y lo q es peor, la misma respuesta mentirosa,
xq el q no conserva ésta impostura
es defenestrado con odio y desprecio,
en pocas ocasiones con ojos d piedad,
xq desenmascara la construcción
del engaño social.
(2/3/25 10:35)
* versión corregida respecto al manuscrito original
No hay comentarios:
Publicar un comentario