martes, 28 de octubre de 2025

 

FUNDICIÓN MÍTICA DE BUENOS AIRES 


Acordes d tangos electrónicos 

barren mi peqeñas atmósfera 

en las barrancas desoladas 

d éste extraño Río d la Plata, 

iluminadas x un sol oculto 

como una epifanía virginal 

d una ciudad q aún no existe. 

En la costa opuesta está Juan Salvo 

como una boya naranja. 

tomando unos cimarrones d Yerutí, 

no me ve, o tal vez finge, 

qerrá meditar solo sobre Martita y Helena. 

Las aguas se escurren indiferentes 

sepenteando sus pieles marrones 

para no qedar estancadas 

en los sedimentos d las dunas subfluviales. 

Me monto en mi bici mágica 

y las blancas ruedas d luna llena 

cruzan el mar dulce d Solís, 

asperjando lluvias ambarinas 

con sus aristas circulares. 

"Hola Juan"¿tendrás un mate para mi? 

le pregunto, pero me ignora, 

atrapado en su translúcida fosforescencia. 

Es un fantasma o un holograma, pienso 

y me voy desilusionado hacia el poniente,

en busca del Imperio del Sol; 

voy espantando ciervos y jabalíes, 

teros, canallas y zorros colorados, 

desde Colonia hasta Valle Fértil 

puerta del trono eterno del Ischigualasto, 

donde el sol desgarra su piel d luz 

entre los colmillos d los roqedales. 

¡Ay! mi bici violeta qedó lisiada, 

sus ruedalunas reconocieron su hogar, 

su valle; d donde un conjuro huarpe 

las abdujo con sus dramáticas chayas 

lanzándolas a la rosa d los vientos 

como calesines d chispas lunares. 

Me qedé apeado con el silencio 

rompiéndome los tímpanos. 

Alaridos cósmicos d la Gran Hecatombe 

aún rebotan sus atávicos ecos 

entre éstos pétreos cajones andinos. 

Busco trepar a la altura mayor 

con mi debilitado corazón 

batiendo como el aleteo del colibrí; 

me engancho en la hoz del Centauro 

y me zambullo en la Vía Láctea. 

Acá no se oyen las arengas d odio, 

no hay estafadore q se dicen artistas, 

no hay mercenarios deportistas 

cacareando reclamos x el fair play 

y luego qiebran sin arrepentimiento 

al q se atreva a tirarles un caño, 

una rabona, un sombrerito, 

demostrando su asumida inferioridad 

q los hace sentirse burlados. 

No hay economistas plutócratas 

q juren q convertirte en su esclavo 

es lo mejor q te puede deparar la vida. 

Acá no hay milicos asesinos 

q juren q morir x la patria 

es el mayor honor para TUS hijos; 

ni uniformados impunes 

armando redes d tráfico y prostitución. 

Tampoco hay jueces corruptos 

q liberan a chorros y asesinos; 

y encarcelan a los q denuncian 

las injusticias y a los vendepatria. 

Éste sitio es el cielo, sí, 

y cabalgando en la flecha d Sagitario 

navegaré hasta el fin d mi tiempo 

en éste dominio sin dioses narcisistas 

q me prometen vivir una eternidad 

postrado a sus pies adorándolos. 

(7/7/24 - 20:15) 


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